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Hace algunos días recibí en un correo el siguiente texto, es una maravillosa anécdota toda ella llena de verdad y además una excelente oportunidad para retomar mi blog personal, lo transcribí tal cual me llegó, espero les agrade.

Ya casi no se habla de la Palabra de Honor, ha sido borrada de algunos diccionarios por que esta fuera de Tiempo. Si gustas saber que significa tener: palabra de honor, lee la siguiente anécdota:

ESTE TEXTO FUE TOMADO DEL LIBRO ¨ LA OTRA HISTORIA DE MÉXICO, DÍAZ Y MADERO, LA ESPADA Y EL ESPÍRITU¨, DE ARMANDO FUENTES AGUIRRE ¨CATÓN¨, DIGNO DE SER COMPARTIDO.

ESOS ERAN HOMBRES.

Los hijos del HEROICO COLEGIO MILITAR han hecho siempre honor a su plantel, y como muestra es este relato. En el año de 1892 murió don Carlos Fuero.

Una calle en la ciudad de Saltillo, Coahuila y una en Parral, Chihuahua, llevan su nombre. Ese homenaje y más merecen por el hecho que ahora voy a narrar.

A la caída de Querétaro quedó prisionero de los Juaristas el General Don Severo del Castillo, Jefe del Estado Mayor de Maximiliano. Fue condenado a muerte, y su custodia se encomendó al Coronel Carlos Fuero.

La víspera de la ejecución dormía el Coronel cuando su asistente lo despertó. El General Del Castillo, le dijo, deseaba hablar con él. Se vistió deprisa Fuero y acudió de inmediato a la celda del condenado a muerte. No olvidaba que don Severo había sido amigo de su padre.

– Carlos — le dijo el General, — perdona que te haya hecho despertar. Como tú sabes me quedan unas cuantas horas de vida, y necesito que me hagas un favor. Quiero confesarme y hacer mi testamento. Por favor manda llamar al padre Montes y al licenciado José María Vázquez.—
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No me digas más, no quiero escucharte, llevo toda una vida apegado a tus caprichos, preso en la mazmorra de la mediocridad y deseando con anhelo que algo extraordinario suceda.

Te lo digo nuevamente, no quiero escucharte, haz mermado mis capacidades, destruido mis habilidades e invadido mi conciencia, has creado en mi a un célebre autista, ¿por qué insistes?, muchos son tus seguidores y pocos los desertores, eres hábil, persuasiva y convincente, arrogante como ninguna, toda tú eres poder.

Confabulas con el tiempo, el deseo y la motivación para mantenerme arrodillado, escondes mis libros, revistas y anotaciones, restringes mi televisión e Internet, no puedo acceder a la música, a la cultura, a las artes, a la lectura.

Qué más quieres de mí, te he dado tantos años que ya ni recuerdo los que tengo ahora, te exijo que me dejes vivir.

Hoy lo he decidido, ya no quiero saber de tí, no quiero ni deseo escucharte, deja de susurrarme al oído, no te quiero tan cerca, no me ofrezcas nada, quiero mirar, leer y escuchar otras cosas, quiero entender y comprender más allá de mi nariz.

Hazte un lado, quítate de mi camino que no respondo, no tengo nada que perder, ya la vergüenza y la dignidad me las arrebataste hace mucho tiempo.

Te llamo por tu nombre sin temor a represalias, con la frente muy en alto y dispuesto a enfrentarte con todas mis fuerzas, ignorancia, ignorancia, ignorancia, ¡maldita ignorancia!.

1. ¡LA CALMA!

Ni una sola imagen de llanto exagerado o lamentos. El propio dolor ha sido “elevado”. ( A un nivel superior privado).

2. ¡LA DIGNIDAD!

Búsqueda disciplinada de agua y comida. Ni una sola mala palabra o gestos rudos.

3. ¡LA HABILIDAD!

Increíbles arquitectos. Muchos edificios se afectaron pero NO cayeron.

4. ¡LA GRACIA!

La gente COMPRÓ solo lo que necesitaban, así TODOS podrían conseguir algo.

5. ¡EL ORDEN!

Ningún saqueo. No bocinazos ni bolleos en las carreteras. Solo entendimiento.

6. ¡EL SACRIFICIO!

Cincuenta trabajadores se quedaron para echar agua de mar sobre los reactores nucleares. Cómo podrían algún día pagarles?


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(CARTA ABIERTA A LOS POLÍTICOS Y A LOS CRIMINALES)

Por Javier Sicilia

El brutal asesinato de mi hijo Juan Francisco, de Julio César Romero Jaime, de Luis Antonio Romero Jaime y de Gabriel Anejo Escalera, se suma a los de tantos otros muchachos y muchachas que han sido igualmente asesinados a lo largo y ancho del país a causa no sólo de la guerra desatada por el gobierno de Calderón contra el crimen organizado, sino del pudrimiento del corazón que se ha apoderado de la mal llamada clase política y de la clase criminal, que ha roto sus códigos de honor.

No quiero, en esta carta, hablarles de las virtudes de mi hijo, que eran inmensas, ni de las de los otros muchachos que vi florecer a su lado, estudiando, jugando, amando, creciendo, para servir, como tantos otros muchachos, a este país que ustedes han desgarrado. Hablar de ello no serviría más que para conmover lo que ya de por sí conmueve el corazón de la ciudadanía hasta la indignación. No quiero tampoco hablar del dolor de mi familia y de la familia de cada uno de los muchachos destruidos. Para ese dolor no hay palabras –sólo la poesía puede acercarse un poco a él, y ustedes no saben de poesía–. Lo que hoy quiero decirles desde esas vidas mutiladas, desde ese dolor que carece de nombre porque es fruto de lo que no pertenece a la naturaleza –la muerte de un hijo es siempre antinatural y por ello carece de nombre: entonces no se es huérfano ni viudo, se es simple y dolorosamente nada–, desde esas vidas mutiladas, repito, desde ese sufrimiento, desde la indignación que esas muertes han provocado, es simplemente que estamos hasta la madre.

Estamos hasta la madre de ustedes, políticos –y cuando digo políticos no me refiero a ninguno en particular, sino a una buena parte de ustedes, incluyendo a quienes componen los partidos–, porque en sus luchas por el poder han desgarrado el tejido de la nación, porque en medio de esta guerra mal planteada, mal hecha, mal dirigida, de esta guerra que ha puesto al país en estado de emergencia, han sido incapaces –a causa de sus mezquindades, de sus pugnas, de su miserable grilla, de su lucha por el poder– de crear los consensos que la nación necesita para encontrar la unidad sin la cual este país no tendrá salida; estamos hasta la madre, porque la corrupción de las instituciones judiciales genera la complicidad con el crimen y la impunidad para cometerlo; porque, en medio de esa corrupción que muestra el fracaso del Estado, cada ciudadano de este país ha sido reducido a lo que el filósofo Giorgio Agamben llamó, con palabra griega, zoe: la vida no protegida, la vida de un animal, de un ser que puede ser violentado,
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Hace algún tiempo, navegando por los amplios mares de Internet en la búsqueda de algo que al final no encontré ahí ni encontraría ahí, me topé con un gran personaje George Gurdjieff, particularmente me atrajo el Eneagrama que planteaba en su Doctrina “El Cuarto Camino”.   Hoy desperté particularmente motivado, cargado de muy buena actitud [...]

Hoy ha sido especialmente grato recibir tantas felicitaciones, algunas de ellas en persona, otras vía telefónica y un número importante a través de Internet, es por ello que la mejor manera de agradecer tan encantadora sorpresa es dedicarles estas líneas. Hoy después de 34 años festejo uno más de vida, agradeciendo profundamente a Dios por [...]