En una clase de mi seminario de titulación recuerdo muchas cosas.
Pero hay una que, hasta hoy, sigue haciéndome sentido.
El proyecto que presenté me dio una buena calificación.
Sin embargo, lo verdaderamente valioso fue el comentario de mi profesor.
En esa conversación le compartí algo que en ese momento era una intuición y que hoy es una convicción:
Cuando uno sale al mercado laboral, a veces es frustrante no encontrar oportunidades.
Y cuando eso sucede —cuando no encuentras las que crees que podrían ser para ti— entonces hay que crearlas.
Él me miró y me dijo que aplaudía mi forma de pensar.
Que era de enorme relevancia tener, desde ahora, una mentalidad que ante los obstáculos buscara alternativas y oportunidades.
Y mejor aún: que si no las encontraba, las creara.
La esencia de esa conversación se quedó conmigo.
Con el tiempo lo jubilaron anticipadamente.
Personalmente creo que fue un error.
Pero él no se retiró.
Salió nuevamente al mercado, creó sus propias oportunidades y hoy se mantiene activo profesionalmente en diversos ámbitos.
Ha crecido su prestigio y ama profundamente lo que hace.
Continúa siendo altamente productivo.
Quiero imaginar que aquella clase fue un hito para ambos.
Que coincidimos en algo más que una calificación: coincidimos en una visión.
La de crear oportunidades cuando parece que no las hay.
Y hoy sostengo esa misma premisa:
Si no estás viviendo la vida que soñaste, es indispensable que la construyas.
Si la realidad que habitas es insuficiente, fabrica la que quisieras.
Pero para eso hay que actuar.
Carlos Durán
Con gratitud, determinación y singular alegría.



