No me digas más, no quiero escucharte, llevo toda una vida apegado a tus caprichos, preso en la mazmorra de la mediocridad y deseando con anhelo que algo extraordinario suceda.

Te lo digo nuevamente, no quiero escucharte, haz mermado mis capacidades, destruido mis habilidades e invadido mi conciencia, has creado en mi a un célebre autista, ¿por qué insistes?, muchos son tus seguidores y pocos los desertores, eres hábil, persuasiva y convincente, arrogante como ninguna, toda tú eres poder.

Confabulas con el tiempo, el deseo y la motivación para mantenerme arrodillado, escondes mis libros, revistas y anotaciones, restringes mi televisión e Internet, no puedo acceder a la música, a la cultura, a las artes, a la lectura.

Qué más quieres de mí, te he dado tantos años que ya ni recuerdo los que tengo ahora, te exijo que me dejes vivir.

Hoy lo he decidido, ya no quiero saber de tí, no quiero ni deseo escucharte, deja de susurrarme al oído, no te quiero tan cerca, no me ofrezcas nada, quiero mirar, leer y escuchar otras cosas, quiero entender y comprender más allá de mi nariz.

Hazte un lado, quítate de mi camino que no respondo, no tengo nada que perder, ya la vergüenza y la dignidad me las arrebataste hace mucho tiempo.

Te llamo por tu nombre sin temor a represalias, con la frente muy en alto y dispuesto a enfrentarte con todas mis fuerzas, ignorancia, ignorancia, ignorancia, ¡maldita ignorancia!.

No quiero escucharte
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Un pensamiento en “No quiero escucharte

  • mayo 6, 2011 a las 9:30 am
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    Es una de las cosas mas bonitas que he leído felicidades!

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