Esta es una historia verdaderamente sorprendente, algunos pensarán que es un chiste, pero la realidad se aleja mucho de la comedia cotidiana. Esta historia me la contó un amigo mío y me dijo que le sucedió a la hermana de un cuate. Todo comienza una mañana, de un sábado como aquellos sábados que nos gusta recordar, almorzar con los amigos, platicar un buen rato, degustar un postrecito con un café y de regreso a la casa. Pues resulta que llegan unos amigos a visitar a la hermana de este cuate, y llegan con su mascota querida y adorada, un perro de esos grandes y medio tontos, que andan brinque y brinque por todos lados y sacudiendo la cabeza por todas partes, no creo que no hayan visto alguno de estos. Por obviedad dejan al juguetón “perrito” en el jardín, entran a la casa, platican, comen cotorrean el punto de lo más lindo y cuando iban ya de salida se dan cuenta de que el perro estaba todo lleno de tierra y traía en el hocico un conejo muerto o al menos es lo que parecía; en ese momento Lina, (la hermana del cuate mi amigo) pega un grito horrorizada pues se da cuenta de que el perro se había brincado a la casa de su vecina (una americana que se había ido un día fuera de la ciudad) y había matado a su conejo, pero no era un conejo cualquiera, no no no no, era su acompañante, su amigo, casi casi su hijo.

Pu… Ma… y ahora qué íban a hacer, cómo le iban a explicar que el perro de sus amigos se había escabechado “literalemente” a su querida mascota. Lo primero que se les ocurrió fue ir a comprar otro conejo y ponerlo en casa de la vecina, pero les dió miedo que se diera cuenta del cambio, pues ese conejo ya estaba acostumbrado a cierta comida, a ciertos horarios, etc. Entonces decidieron mejor lavar muy bien al animalito, limpiar la casa de su vecina de toda la tierra que había por todas partes y poner al conejo en la entrada para que pareciera que había muerto de un paro cardiaco, de un soponcio o cualquiera de esas cosas raras que le pueden pasar a un lindo y adorable conejo… pues terminan con su tarea, se van los cuates de Lina con el perro “desgraciado” y pues bueno, a esperar… ya en la noche cuando Lina estaba viendo la Madastra (novela de Televisa que pasan por la noche en el canal de las estrella) empieza a escuchar los gritos de su vecina, era obvio que venía entrando a su casa y se asombró mucho al encontrar a su conejo muerto, entonces Lina, como buena vecina y amiga de la mujer americana va con cara de “yo no fui” a verla, la encuentra llorando y pegando de gritos asustadísima… -Lina, Lina, no sé qué está pasando hace dos días se murió mi conejo, hice un hueco en el jardín de mi casa y lo enterré con todo el dolor de mi corazón, pero ahora que regreso lo encuentro acostadito en la puerta de la casa y . . .

Imagínense si hubieran ido a comprar otro conejo igualitito, entonces sí se muere la vecina, por eso mis queridos ciberlectores, si tienen perro, mejor que se quede en su casa, para que chi . . . lo llevan de paseo.

El Conejo
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Un pensamiento en “El Conejo

  • mayo 7, 2008 a las 9:16 am
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    jjajajajjaa excelentisimo verdaderamente

    opinion:

    Muchas veces no conocemos las situaciones a las que por azares del destino entramos en juego y tratamos de solucionar con remedios caseros.

    por dificil que sea la situacion siempre es bueno informarnos correctamente antes de mitigar con ciertos parches inmediatos.

    ya que muchas veces puede ser un conejo enterrado.

    SDDP.

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