Al redactar esta historia, lo hago todavía con el asombro en los ojos y teniendo de testigo una vieja lámpara de escritorio que me prestó un amigo en la secundaria y un muñeco de homero simpson que me regaló mi esposa el día de reyes; ellos no me dejarán mentir.Todo comienza como cualquier día normal para nuestro Ingeniero (personaje central de la historia), ayer en Campeche, México y hoy en alguna región del Salvador. El día transcurrió sin novedad alguna con aproximadamente 12 horas exhaustivas de trabajo (normales por supuesto para el Ingeniero) por fin había llegado la hora tan deseada, “La cena”.

Cansado de la jornada laboral, el Ingeniero se dispuso salir a comprar algo cercano a su hotel. No demoró mucho para encontrar una tienda de autoservicios, en la cual adquirió una coca cola de medio litro, 2 panecitos, 1 chicle y la tradicional CHIMICHANGA, alimento tradicional TEXMEX y los más cercano a su habitual orden alimenticio del Ingeniero, los tacos mexicanos.

Después de pagar y salir de la tienda, camino hacia su hotel, no obstante en el camino un puesto de revistas hizo la triunfal aparición y acaparó la atención del Ingeniero, quien rápidamente se percató del volumen 1 de la revista Memín Penguín, la cual había sido reeimpresa en México y que semanas anteriores había tenido una fuerte polémica entre EEUU y México, por la impresión de estampillas con la figura de tan singular personaje.

No demoró el Ingeniero en sacar su billetera y adquirir tan preciada revista. Posteriormente retomó el curso hacia su destino, el hotel.

Al llegar al hotel y dirigirse al elevador para subir a su habitación, un agudo silbido, imperceptible para muchos pero no para el Ingeniero, entro en su oído y mando una señal instantánea al cerebro que provocó que el Ingeniero volteara su mirada intempestivamente. Tremendo asombro se llevo el ingeniero cunado se percató de un glamoroso, variado y suculento BUFFETE, cerca de 20 cacerolas grandes con diferentes platillos estaban distribuidas en 5 largas mesas, todas con manteles blancos.

Fue tanta la excitación del Ingeniero, que sin dudarlo mira su pequeña bolsa con provisiones y subió sin dilatarse a su habitación, con la fiel idea de retornar lo más rápido posible y deleitar su paladar con tan exquisitos manjares.

Y así fue; la Guevara hubiese aplaudido tan extraordinaria hazaña, en menos de 5 minutos el Ingeniero había subido a su habitación, se había puesto una bermuda color naranja de la semana santa del 2003, una camisa blanca sin manguitas, muy cómoda y sus chancletitas de pata de gallo.

Agarró un plato y a servirse señores, agarró un pollo con crema que se veía delicioso, una carne que quien sabe que era, pero olía exquisito, una sopa de macarrones, unos panecillos para acompañar la comida, y fue ahí cuando asentaba el segundo pan en su plato cuando el grito de un hombre lo hizo detenerse y voltear. MISTER MISTER MISTER, repetía el hombre, el cual educadamente le preguntó al Ingeniero, es un usted miembro de la FAMILIA PRESBITERIANA DE LA ZARA NEGRA DE ETC . . . (obviamente el nombre de la religión lo estoy inventando para no entrar en detalle).

El Ingeniero atónito dijo, no no no, disculpe es que no sabía. Con el plato atiborrado de comida, las manos le temblaban y los ojos desorbitados, los cuales delataban su nerviosismo y apeno a la situación. Es que yo pensé, como ví la mesa y la comida, y no me fije comentó el Ingeniero. El Encargado de los alimentos le dijo, mire señor del otro lado, ve a toda esa gente, es para ellos la comida, es un evento privado.

Segundos más tarde el representante de la “RELIGION”, salió por un momento y se percató que el Ingeniero y el responsable de alimentos entablaban una discusión e intervino alejando al responsable del Ingeniero. Lo abrazo y le dijo “HERMANO ven conmigo, sígueme, no dejes el plato, tráelo”.

El Ingeniero totalmente apenado lo siguió con el plato en la mano e hicieron la entrada triunfal al salón, frente a más de 300 personas el señor grito “HERMANOOOSSSSSSSSS, HERMANOOOOSSSS, escuchen, tenemos aquí entre nosotros a un nuevo hermano, ALELUYAAAAAAAA HERMANOSSSSSSSSSS. Ya saben que el señor dijo DENLE DE COMER AL POBRE Y AL HAMBRIENTO, ALELUYAAAAAAA HERMANOOOSSSSS”.

El ingeniero no sabía donde meter la cabeza, blanco blanco como el papel, frente a tanta gente, con un plato repleto de comida y una vestimenta que no lo ayudaba mucho en esta situación.

El señor le pregunto, “¿DE DONDE ERES HERMANO?”, de México respondió el Ingeniero, “¿A QUE TE DEDICAS?”, y ahí es donde el Ingeniero tuvo que hacer uso de imaginación tan prodigiosa ya que no podía responder que era el Gerente de su área de una empresa Internacional muy importante, así que no demoró en decir, “me dedico a limpiar las oficinas”. “ALELUYAAAAAA HERMANO, ALELUYAAAAA GRITO NUEVAMENTE EL SEÑOR”. Siéntate y come hermano.

El Ingeniero no tuvo más remedio que sentarse en una mesa y comer, y como siempre no falta un negrito en el arroz, aunque aquí puro negrito había. El Ingeniero tuvo que comer con la mano, porque los tenedores nunca llegaron.

Así que mis muchachos, para la próxima que viajen y se encuentren un buffete, pregúntense “Buffete o Chimichanga”.

¿Buffete o Chimichanga?
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Un pensamiento en “¿Buffete o Chimichanga?

  • mayo 7, 2008 a las 9:26 am
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    jajaaj excelente narrativa estas son cosas más bellas de la vida que permiten aprender apunta de coscorrones, he aqui la singular forma de enseñar de aquel que todo lo planea, gracias por compartir este aprendizaje, espero que llegen muchos más como este y que siga compartiendo.

    por la raza y para la raza

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